ORO BOLIVIANO: DEVASTACIÓN Y PENURIA

ACONTRAVIA.COM (2023)

Por Milenka Almanza

Empero, si nos adentramos más su explotación, su extracción en Bolivia, es una de las formas más cruentas de explotación de la naturaleza, pero esta idea y realidad es escasamente conocido por la sociedad boliviana, ejemplo claro de que el acceso a la información precisa no es de fácil acceso para los ciudadanos.

El oro en Bolivia está concentrado principalmente en el Departamento de La Paz en el flanco oriental de la cordillera de los andes y  en los yacimientos secundarios y primarios, en la cuenca de Tipuani – Mapiri (Miranda et al, 1991), pero también en parte del altiplano, la Llanura Beniana y el Escudo Brazilero (Herail, 1988)

El Oro contenido en los placeres procede de la erosión de vetas de cuarzo aurífero emplazados en el Ordovícico superior de la región de Tacacoma-Ananea-Aucapata (Miranda et al, 1991. Pág. 175)

Gran parte de los yacimientos primario de oro se encuentran en el ordovícico epimetamorfico, en estos yacimientos el oro se encuentra en forma de granos libres y en accesorios de microinclusiones en los sulfuros, estos últimos al estar en contacto con el agua y el aire producen lo que se denomina drenaje ácido, altamente contaminantes, porque los metales en ese medio se encuentran en disolución.

En cuanto a los Yacimientos secundario o Placeres, proceden de procesos geodinámicos recientes, es decir, el terciario y el cuaternario. Explotados principalmente en ríos y quebradas.

Luego de la narrativa de propiedades inherentes a la presencia del oro en Bolivia, es necesario comprender por qué es tan cotizado por la sociedad, su posesión representa mantenimiento de valor, considerando además que el Clark del oro es bastante bajo; es decir, es uno de los elementos químicos con menos abundancia en la naturaleza, por lo tanto, es preciado.

Empero, si nos adentramos más su explotación, su extracción en Bolivia, es una de las formas más cruentas de explotación de la naturaleza, pero esta idea y realidad es escasamente conocido por la sociedad boliviana, ejemplo claro de que el acceso a la información precisa no es de fácil acceso para los ciudadanos.

Esa explotación cruenta tiene mucho que ver con la deforestación desmedida para habilitar áreas de dragado, antes incluso de obtener los contratos mineros de forma legal y concluida; además, lo más funesto el uso incontrolado de mercurio. Todo esto amenaza contantemente a la estabilidad ecológica de una de las áreas con mayor biodiversidad del planeta, como es el Amazonas, donde pocos han llegado, pero si los han hechos los avaros del oro. Siendo el área de mayor preocupación el área protegida del Parque Nacional Madidi.  Si se sigue este rumbo de avaricia y poder en los próximos años los daños pueden ser irreversibles, ¿Cuánta biodiversidad se estará perdiendo en los ríos dragados? ¿En los áreas deforestadas?.

Además en una Bolivia donde la única regulación a estas actividades “productivas”, de menoscabo es: la Licencia Ambiental, que por un lado es un trámite ultra burocrático, y de amplio entendimiento de grupos de poder dentro de la cúpula del revisor, mientras los mineros cooperativizados que explotan el oro, pueden adecuar su actividad en cualquier momento, momento en el cual ya muchos de ellos han devastado el entorno natural y lo han cambiado para siempre.

Pero adicionalmente existen explotadores extranjeros, como del país asiático China, que cuentan con tecnologías  “para aumentar la producción” e incluso proveen de insumos como el mercurio, pero ninguna tecnología para hacerla ambientalmente más responsable. Estos explotadores extranjeros existen a pesar de que la Ley minera, establece que solo los bolivianos pueden acceder a estas áreas y lo hacen en complicidad de las cooperativas mineras que los ven como socios inversionistas. La interrogante es: ¿Quién se hace cargo del daño ambiental, el cooperativista o el inversionista extranjero?, en resumidas cuantas bajo la dinámica actual ninguno.

Todo esto hace que las explotación en sí misma, se haga cada vez más violenta, pues los mineros auríferos en muchos de los casos atacan con explosivo y piedras a los que ellos consideran foráneos (Radwin, 2022), lo mismo pasa con los funcionarios que de acuerdo a norma deben hacer el control ambiental correspondiente, constituyéndose estas explotaciones en un escenario de tiranía minera.

Otro de los impactos fatídicos, es el desplazamiento y afectación de los medios de vida de los pueblos indígena originarios, un repecho de sus territorios ancestrales, de sus aprendizajes milenarios, como la pesca, ahora siendo adsorbidos por los mineros, haciéndolos mineros a ellos; no pueden ni pudieron ofrecer resistencia en un sistema boliviano que promueve el desarrollismo. Donde los territorios son ancestrales para las comunidades y pueblos originarios y temporales y violables para los inversionistas extranjeros y los cooperativistas mineros, que cuando se acabe el oro ahí no dudaran en ir a por otro territorio y destruirlo.

Desde el punto de vista económico se desconoce a quienes beneficia realmente, pues por lo expuesto precedentemente la minería del oro se ha convertido en una actividad ilegal similar al del narcotráfico, donde uno de sus desencadenantes es el lavado de dinero (Saconeta, 2021) y la prostitución y posiblemente la trata de personas. Y al ser una actividad ilegal no se recauda las regalías mineras correspondientes, con un declive de la economía local y nacional.

En última instancia, pero la más preocupante y devastadora es el uso del Mercurio, siendo este un metal pesado de alta densidad, que se adhiere al oro formando una amalgama, que facilita su extracción, los operadores mineros creen que a mayor uso de mercurio mayor extracción de oro de ahí su uso desmedido e irracional. Pero además del uso, es la manipulación inadecuada no solo por los operadores mineros sino también su familia y entorno cercano (Cuestas y Velarde, 2017)

Además desde el punto de vista ambiental la afectación no solo se produce en los ríos o en el agua, sino que se produce también contaminación atmosférica, de suelos, vegetación y fauna nativa y por ende los seres humanos.

Uno de los efectos adversos más conocidos en la denominada enfermedad de Minamata, en refrenda a la ciudad costera de Japón del mismo nombre, donde los gatos comenzaron a comportarse de manera extraña, convulsionaban y de manera progresiva perdían la capacidad de caminar, aves muertas caían del cielo, lo peces vagaban en las aguas saladas y luego se ahogaban; los humanos manifestaban entumecimiento de miembros y dificultad para caminar, escribir y hablar (Erkenswick, 2014). En Bolivia pese al uso desmedido de mercurio no se han reportado estudios que evidencien comportamientos similares y sirvan de base científica para tomar acciones, tampoco las inversiones en la investigación apuntan a ese escenario. Todo esto causado por la forma más toxica del mercurio el metil mercurio, la forma orgánica del mercurio.

A pesar que Bolivia suscribió el Convenio de Minamata en 2013, por tratarse de una problemática mundial, y más aún en el contexto boliviano antes descrito. No obstante, Bolivia ha incumplido con los reportes de emisiones de mercurio al medio ambiente en general y por ende en la definición de áreas vulnerables y consiguientemente en la formulación de políticas públicas para evitar liberaciones incontroladas (Molina, 2016, citado por ANF, 2020), controlar y mitigar sus efectos en el medio ambiente, además que Bolivia es el principal importador de mercurio en Latinoamérica, cuya distribución de importadores y mecanismos de importación no es pública.

Al margen de que el Gobierno Nacional, haya creado una descentralizada del Ministerio de Medio Ambiente y Agua, a través del Plan Nacional sobre el mercurio, sus efectos aún son rasguños en la arena, arena de las dragas de los ríos devastados.

En ese marco, las prioridades de inversión pública deben cambiar hacia un control adecuado, equipos de monitoreo permanente desde el ámbito de los Sistemas de Información Geográfica, control exhaustivo y eficiente de la importaciones y distribución interna de mercurio, cumplimiento y participación de la sociedad civil en los reportes de emisiones de mercurio, la educación ambiental integral en todos los espacios, dejar el doble discurso de cuidado de la madre tierra mientras se la mercantiliza y se la hace servir a los intereses el capitalismo.

Debemos de resaltar el rol que tienen los gobiernos a la hora de tomar decisiones en base a estudios científicos y no desvalidarlos o archivarlos, evitar ambigüedades en las normativas, de lo contrario esta devastación ambiental seguirá en la impunidad cruenta del capitalismo depredador, en un escenario de desigualdad social y ambiental

REFERENCIAS

Herail G, 1988. Los Yacimientos De Oro De Bolivia Contexto Geológico y Genético. Actas del Segundo Simposio de la Investigación Francesa en Bolivia. La Paz Bolivia.

Miranda V, Herail D y Fornar M, 1991. Los Placeres De Oro De La Región De Mapiri (Bolivia) Y Sus Fuentes Primarias. Disponible en: https://horizon.documentation.ird.fr/exl-doc/pleins_textes/pleins_textes_6/colloques2/36206.pdf

Radwin M, 2022. Contratos inadecuados y acuerdos secretos estimulan la extracción de oro en la Amazonía boliviana. Revista Mongaray.

Saconeta A, 2021. El oro en Bolivia, bonanza que no brilla. Agencia de Noticias Fides ANF, La Paz Bolivia

Cuestas M y Velarde J, 2017. Uso de mercurio en la Rinconada – Puno. Revista Scielo. Puno Peru.

Erkenswick M, 2014. El demonio de azogue: la minería de oro clandestina es una de las principales fuentes de contaminación por mercurio.

ANF, 2020. En Bolivia se incumple el Convenio de Minamata sin reportes sobre emisiones de mercurio

MANIPULACIÓN Y DESINFORMACIÓN MEDIÁTICA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN AL SERVICIO DE LA DERECHA FASCISTA Y SEPARATISTA DE BOLIVIA CON RELACIÓN A LA APREHENSIÓN DEL GOBERNADOR DE SANTA CRUZ

    Foto: Acontravia_2022

Por Nulfo Yala

Bolivia se encuentra en una peligrosa encrucijada donde nuevamente peligra la democracia por la arremetida inclemente de la derecha fascista rearticulada, esta vez con mayor fuerza, a través de los Comités Cívicos de Bolivia

Los últimos hechos acaecidos en Santa Cruz posteriores a la aprehensión del gobernador de Santa Cruz, han demostrado que la derecha fascista es mucho más peligrosa de lo que se pensaba; no solamente está articulada en los Comités Cívicos y en los grupos de poder de empresarios y potentados económicos, también se ha introducido de una manera sutil, pero firme y creciente, en algunas Universidades Públicas de Bolivia, como en el caso de la Universidad Pública de Santa Cruz. Es escandaloso y sorprendente que instituciones cuya razón de ser es eminentemente académica, se hayan transformado en actores políticos de una extrema derecha fascista, que promueven el odio y acciones violentas en contra el pueblo y el estado de derecho; asumiendo la reivindicación de falsos discursos de supuesta defensa a la democracia, cuando sus acciones demuestran todo lo contrario.

Estos discursos tienen la finalidad de confundir a la población, particularmente a sus acólitos y a los indecisos. La detención de Camacho, producida por su negativa a someterse a la justicia boliviana, es un tema eminentemente jurídico; y las acciones como tal, deberían enmarcarse dentro de este ámbito. No obstante, para que exista una justificación política de desestabilización se ha construido el discurso de que, con la acción de la detención de Camacho, estaría supuestamente en riesgo la democracia en Bolivia y los derechos y las garantías constitucionales de todos los ciudadanos de Bolivia; y que, supuestamente esta acción nos conduciría a convertirnos en «Cuba» y «Venezuela». Nada más falso. Lamentablemente la derecha fascista en Bolivia tiene controlados varios medios de comunicación, particularmente televisivos, quiénes difunden sin cesar una información manipulada para hacer ver que existe una crisis insostenible en Bolivia por la detención de Camacho; y que, sorprendentemente, las víctimas ahora resultan ser estos grupos vandálicos y fascistas que quemaron instituciones públicas, bienes públicos y privados. Grupos que instauraron un movimiento cívico terrorista donde cualquier voz disidente, o que se declare en oposición, será objeto de represalias no solamente con sus bienes materiales sino también con su integridad física; incluso con técnicas de tortura, típicas del sicariato, como el caso del funcionario de impuestos que fue sometido a vejámenes y torturas por su simple condición de empleado público del estado boliviano.

Frente a este escenario los medios de comunicación televisivos, afines a estos grupos cívicos-fascistas, los presentan como «héroes y líderes de la democracia que están siendo perseguidos políticamente». Ya lo decía Malcolm X: «Con una hábil manipulación de prensa puede ser que la víctima parezca un criminal y un criminal, la víctima». Además está victimización intenta arrastrar a toda la población a esta supuesta «suerte de persecución» a fin de generar miedo y provocar acciones de respuesta violenta. Es decir, se busca convertir en un problema nacional, cuando no lo es. Por supuesto, se trata de un movimiento político de desestabilización que forma parte de un plan militarista-separatista; con acciones tales como, el bloqueo de alimentos al resto del país o la activación de grupos paramilitares llamados de «autodefensa». Movimiento organizado por el Comité Cívico de Santa Cruz y los grupos de poder que buscan, innegablemente, la desestabilización política y en última instancia la división del estado boliviano.

Estás tácticas de desinformación y manipulación no son nuevas, ya fueron usadas en el pasado también por el fascismo nazi, a través de Goebbels, responsable de propaganda nazi durante la segunda guerra mundial, quién solía decir que «Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo, tal que cuando el adversario responda, el público ya esté interesado en otra cosa. La respuesta del aniversario nunca ha de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones». Y esto es justamente lo que vemos diariamente en los medios televisivos afines a los cívicos y los poderes subversivos de Santa Cruz y Comités Cívicos departamentales aliados, cuando presentan como «noticia» una acusación tras otra, de manera que la victimización sea más creíble y por tanto será más fácil manipular y utilizar a las masas para sus fines.

Por supuesto que estas acciones de desestabilización no vienen solamente desde adentro. En el golpe de estado del 2019 existió participación y financiamiento externo, que seguramente se irá conociendo en el proceso de investigación del caso judicial «Golpe I». Estos mismos actores están, también ahora, operando y asesorando a la derecha fascista boliviana; no es de extrañar la presencia de diputados europeos y chilenos, quiénes fueron recientemente expulsados por realizar actos de intromisión política en Bolivia. Es también innegable qué la coordinación con estos agentes externos se sigue realizando a través de los ex presidentes que participaron en el golpe de estado del 2019.

Bolivia se encuentra en una peligrosa encrucijada donde nuevamente peligra la democracia por la arremetida inclemente de la derecha fascista rearticulada, esta vez con mayor fuerza, a través de los Comités Cívicos de Bolivia, algunas Universidades Públicas, grupos económicos de poder, empresarios, grupos paramilitares cómo la Unión Juvenil Cruceñista y la Resistencia Juvenil Cochala, entre otros actores políticos y sectarios. Sin contar el riesgo, siempre latente, que nuevamente la derecha fascista seduzca y logre corromper a policías y militares cómo sucedió en el 2019. Son tiempos peligrosos; por tanto requieren respuestas firmes, valientes, decididas y definitvas para contrarrestar al fascismo recalcitrante que se ha rearticulado en Bolivia. Ojalá el gobierno democráticamente electo por el 55% de la población boliviana esté a la altura de este reto y pueda garantizar el estado de derecho y la defensa de la democracia, utilizando todos los poderes y recursos legales que les fueron conferidos para la defensa de los derechos humanos de las personas y la integridad de estado boliviano. De lo contrario, esta vez, el fascismo no tomará prisioneros.

nulfoyala@gmail.com

 

 

NAVIDADES VANIDADES

Acontravia.com(2022)

Por: Milenka Almanza

Navidades inmemoriales, familiares, costumbristas, de encuentro, de reconciliación; y más allá de lo teológico, del nacimiento de Jesús – líder nato que luchó por las más desfavorecidos y empobrecidos, por los parias; Jesús no era Cristiano, era un revolucionario ¡cuánto cambio en su cumpleaños¡.

Hoy y más que nunca las navidades han sufrido un proceso de transformación monstruosa de derroche en Bolivia un país sudamericano, donde la economía se basa en el extractivismo de sus recursos naturales, y donde la distribución de la riqueza producida por esta se concentra en pocas manos. Manos que, en fechas de navidades, desbordan de “bondad”, para dar lo que les sobra, para juntarse con los empobrecidos por el sistema que ellos mismos sustentan. Estos días los favorecidos convivirán horas con los desfavorecidos, mirándolos a los rostros, pero sin conocer sus rostros. Y acaso al siguiente año, vuelvan a reflejar su pena y penuria. Donde los niños que reciben caridad no la desean, desea la igualdad, la oportunidad, desean correr en libertad.

¿En qué momento de la historia, se nos met ió tan dentro el consumismo en navidad? – Existe una delgada línea entre el consumo y el consumismo y la diferencia es lo patológico del consumismo – lo triste es que este, no es el producto de una imposición por la fuerza bruta, sino que supone un consentimiento de las personas, como sinónimo de progreso, que hace que la deshumanización sea cada vez más cruenta. De acuerdo a la teoría de las necesidades de Marx, la producción no solo crea los productos, sino el modo de consumo, el impulso de consumo. Por eso que en estas fechas se produce tanto, y mientras más exista los ricos consumen más y los empobrecidos desean consumir más en un escenario donde aún no ha superado las necesidades de las sociedades burguesas. Será que muchas de las necesidades ya están satisfechas, será la insatisfacción constante, o como dijo Agnes Heller estas necesidades son nuevos requerimientos necesarios para sostener y alimentar el modelo económico y un deseo ilimitado de poseer.

Lo que no se ve, no se nota es que este consumismo exacerba la crisis ambiental, por eso es importante detenerse a pensar y analizar el capitalismo industrial, con ello el cambio climático, que cuando se necesario se llevara consigo cual regalo caro o barato anhelado por pobres y ricos.

En las navidades consumistas, parecen predominar las vanidades, necesidades de pertenencia y amor, el reconocimiento y la voluntad de reconocer y ser reconocido por los semejantes. Sentirse arraigados en lugares e integrados en grupos y redes sociales. Se refiere, por tanto, al ambiente social que debe de posibilitar el contacto, la relación social, la amistad y la asociación; que en resumidas cuentas de acuerdo a la escala de necesidades de Maslow, son estas necesidades subjetivas.

Cosas tan extrañas como: gorras con ventiladores, familias uniformadas en navidad, con basta ropa nueva, presas de la globalización y sus necesidades están ligadas a la occidentalización, al desconocimiento o no importismo de lo contaminante de la industria textil, para recibir a un niño Jesús que si nació pobre, vivió pobre y murió pobre,

Dado un análisis más profundo si nos, preguntémonos ¿cuál es el sentido de vivir?, y esta es una concepción filosófica desde luego, pero para muchos hoy en día el consumismo se ha convertido en el sentido de sus vidas, de ahí el no importismo del impacto ambiental negativo a este. Y este panorama, tiene una amplia influencia con el bombardeo mediático que ingulle a los consumidores y los convence de consumir más y más para ser feliz.

Entonces la pregunta es: ¿cuál es el reto para los ambientalistas y ambientólogos bajo este panorama de una sociedad ensimismada en el consumo?. Una sociedad del consumo donde las tendencias que favor del sistema, olvida EL IMPACTO AMBIENTAL ASOCIADO a ello, y que adicionalmente no todos pueden participar en equidad del consumismo, principalmente los sectores empobrecidos, y por lo general son estos grupos que en mayor grado sufren las consecuencias de la contaminación ambiental producto del consumismo, por lo tanto se constituye de la misma manera en una problemática social

En Potosí Bolivia, una de las cuestionables consignas cívicas regionales es «alcanzar el tan ansiado desarrollo económico a costa de lo que sea”, en una de las ciudades más hastiadas y de zonas de sacrificio de Latinoamérica, producto de la minería. Imagínense una sociedad desarrollada, donde adicionalmente se exacerbe el consumismo tristemente asociada a esta forma de «desarrollo» donde la directiva es comprar por comprar para llenar una existencia cada vez más vacía y sin sentido.

mileoxka@gmail.com

EL CERRO RICO DE POTOSI, RICO EN OPRESIONES

M.Almanza (2022)

Por Milenka Almanza (mileoxka@gmail.com)

Las luchas por el cerro Rico de Potosí, siguen siendo coloniales, busca el progreso, el desarrollo del neocolonialismo, el individualismo y la sobre-explotación de la naturaleza heredada; y perpetúan las opresiones sistémicas y las destinan a repetirse.

Monumento  natural, monumento histórico, coloso de Plata; son algunas de las denominaciones de magnificencia y pleitesía que evocan los pobladores de la Villa Imperial de Carlos V, en una muestra de apología al coloniaje y la invisibilizacion de la implicancia de este monumento en el pasado, el presente y el futuro de sus habitantes.

Todo gira alrededor de la minería, esta ha transcurrido en el tiempo y se ha apoderado sutil y poderosamente del imaginario  cultural de sus habitantes (Almanza. 2020) Hoy por hoy su población, después de siglos de explotación buscan “salvar el monumento”, monumento que silencia, calla y  amordaza muchas opresiones invisibles, inmutadas, naturalizadas por propios y ajenos.

Pero para poder entender mejor la implicancia de esta problemática, es necesario, saber el abordaje de las opresiones; que no son desigualdades meramente, son desigualdades estructurales, que se visibilizan desde luchas emancipadoras como la lucha feminista (Young, 2000).

Estas opresiones de acuerdo a Young (2000), son primordialmente: la explotación, la marginación, el imperialismo cultural, carencia de poder y la violencia

En esa dimensión el Cerro Rico, por sí mismo, no es el opresor, sino la dinámica de su poderío encarnado en las ambiciones de algunos humanos e intereses de poder sectarios. La colonialidad ha instaurado un visón lineal del tiempo, haciendo un solo futuro posible, un futuro que fuerza a la evolución y el progreso (Guzman, 2019).

Ese tan anhelado “progreso” no va a permitir analizar la primera de las opresiones: la explotación, pues esta montaña metalífera es el ejemplo innato de la explotación capitalista de los pueblos y la naturaleza. En el entendido que, explotación como forma de opresión, como la explica Ayala (2002), debe ser constantemente redefinida, pues asignarla sola a ella como categoría de opresión, puede invisibilizar las otras categorías que han influido históricamente en la explotación capitalista. El capitalismo juega un rol fundamental y central, que pregona una libertad falsa, donde aparentemente no existe dominación. Sin embargo, existe las brechas sociales y de clase, aun bien marcadas, esto se entiende a partir de que el valor del trabajo del trabajador minero  no es proporcional al sueldo que percibe, es decir la fuerza de trabajo, produce el nuevo valor.

Ese afán de la población potosina de alcanzar el tan anhelado “desarrollo”, en esa carrera impuesta por los países “desarrollos” y con tintes igualitarios, como el único y mejor rumbo de las sociedades, fuese el desarrollo.  Pero la cuestión es ¿qué tipo de desarrollo?, pues si analizamos la implicancia de las opresiones a nivel social, se traducen en múltiples limitaciones que los impiden desarrollarse. Entonces, en los discursos de entidades como el “Comité Cívico Potosinista”, se observa la recurrente bandera del desarrollo, para conseguir sus objetivos y luchas, sin siquiera considerar la implicancia tan multidimensional de “desarrollo” que, por las características de las peticiones de los cívicos, aparenta ser un desarrollo meramente económico, sin analizar otras dimensiones e implicancias de éste. Tampoco se analiza que al pedir un desarrollo meramente económico están entrando al círculo vicioso de la insostenibilidad ambiental, y que el desarrollo o crecimiento económico de las generaciones pasadas y el extractivismo de la colonia, ha derivado en el deterioro de la estructura cónica del Cerro de Potosí, que es actualmente motivo de luchas para su conservación, en un afán de conservar, pero pidiendo desarrollo económico a costa de otros monumentos históricos y naturales, como el salar de Uyuni, para la extracción del litio – no vaya a ser que de aquí a algunos años los cívicos y otras organizaciones similares, pidan la conservación del salar de Uyuni, cuando son ellos los que actualmente propugnan su explotación”. Sin analizar las opresiones sistémicas en general; sin ver a quienes afecta y cómo este brutal extractisvismo tiene su implicancia en la madre tierra y, por ende, en el fututo de la especie, en un afán de reproducir sistemáticamente la explotación de los trabajadores y la naturaleza; convirtiéndonos, trágicamente, en una sociedad explotadora de la naturaleza.

Otra dimensión de la explotación también tiene que ver con los gobiernos del neoliberalismo, que ha arrasado con las luchas de los obreros, y mujeres que en otrora lucharon contra las dictaduras militares. Ha desplegado todo su repertorio de individualismo en sus herederos. Parece haberse instaurado una forma de control en sus habitantes, pues sus luchas de clase aparentemente han cesado; pero las relaciones de poder persisten. Atraviesan la estructura rocosa y social de todo lo que implica el Cerro Rico de Potosí.

Los trabajadores y trabajadoras mineras no pueden sobrevivir sin alquilarse, ya que carecen de los medios de producción, es una trampa malévola, pues, en teoría son cooperativistas y todos debieran gozar de los excedentes, la realidad no es así. Existen nuevos capitalistas, que explotan a los trabajadores que contratan, y con ellos surgen nuevos millonarios sin conciencia de clase.

Otra cara funesta de la explotación minera son las muertes de los mineros, que al parecer al sistema no le interesa, ellos mueren a diario, de las peores formas, aplastados por toneladas de rocas desprendidas en interior mina, asfixiados por gases tóxicos, en un escenario más funesto de la explotación que le cega la vida y luego los desecha. No importa quien murió, la minería del Cerro rico de Potosí, introducirá en sus entrañas otro desafortunado cual destino está pactado en el extractivismo. De lo que no se habla es de quienes quedan detrás de esa muerte: la madre, los hijos. El sistema tapa esta terrible situación, en un sistema productivo minero, donde existe centralidad, pues todo se reduce a lo que produce materialmente la especie (Mark 2001, citado por Navarro, 2016), en un tratamiento de la muerte desigual, de reproducción de inequidades sociales y de clase en la minería en Potosí.

Pero existe una explotación mayor, y más marcada, que no menciona el Marxismo: la explotación de las mujeres, la esposa del trabajador, las amas de casa, “las sin oficio” y mucho menos la explotación de la naturaleza. Esta explotación, en el contexto del cerro Rico de Potosí, dentro de la actividad minera, son las mujeres  las que cuidan y no son cuidadas; las que endosan la reproducción. Es decir, son fuerzas de trabajo invisibilizadas  y no tradicionales: trabajo no remunerado, se traducen en explotaciones más profundas y violentas.

Para comprender mejor esta dimensión es importante detenernos en la denominada transferencia de poder del empresario capitalista, que goza de la transferencia de poder de los trabajadores a los dueños del capital; y no solo eso, sino que los trabajadores cada vez que transfieren el poder disminuyen el suyo, ya que el poder del capitalista, socaba la autoestima y el control del “empleado”. Algo similar sucede con la esposa del minero en el cerro, ellas transfieren su escaso poder, o en el peor de los casos les quedan debiendo poder a sus esposos; por tanto, esto resuena en dependencia económica, emocional y subordinación. Y se quedan en el ámbito privado, privadas de voz.

Las mujeres que viven en torno a la minería del cerro, no han formado sindicatos, no han visibilizados sus voces, sus sentires y pensares. Están en el último eslabón de la explotación capitalista. Cada mañana lo primero que ven es el Cerro Rico de Potosí y también antes de dormir. Ellas transcurren su vida en el anonimato, ellas sostienen la vida, vida que no cuenta, cuando las golpean los maridos, cuando las matan.

Con ese análisis de la explotación como opresión, surge otro tipo de opresión más, que es la marginación, que es una forma gravísima de opresión. Una más de tantas, dentro de las formas de marginación en torno al Cerro Rico de Potosí y la actividad extractivista minera. La marginación es el desecho de las personas que no le sirven al sistema capitalista (Youg, 2000); pero yo le añadiría que se convierten en el desecho, víctima del desprecio y la naturaleza despojada que ya no sirve al capitalismo y el patriarcado.

La marginación en el Cerro de Potosí, cae, sobre todo, en las mujeres porque la libertad civil es un asunto masculino, y va más allá, pues establece un derecho político de las hombres sobre las mujeres (Pateman, 1995). Esta marginación hace que las mujeres de los trabajadores mineros y las palliris (mujeres que trabajan en los desechos y recuperan minerales a la intemperie) sean aisladas y excluidas de la toma de decisiones en torno a la minería -en general a los asuntos públicos – lo que se traduce en la ausencia de poder. Se argumenta que el poder patriarcal y el poder político son prácticamente idénticos, lo cual explica las relaciones de poder en lo político de los cooperativistas mineros y la escasa o nula participación de las mujeres mineras en  la toma de decisiones en un pensamiento patriarcal tradicional, donde el padre es el jefe de familia, que asimila las relaciones de poder en las familias tradicionales a la autoridad del padre.

Esta marginación, hacen que se vuelvan invisibles los rasgos de grupos reducidos como: no binario y disidencias sexuales, generando en un escenario de heterosexualidad normativa traducida en el imperialismo cultural, que no acepta divergencias

Pero también es importante mencionar que existen  mujeres que trabajan en el Cerro Rico de Potosí en áreas marginales, como: los desmontes, pallacos, relaves; que tienen una característica de ser zonas de desechos, de descarte, sin ningún tipo de seguridad laboral; trabajo que no figura en el Producto Interno Bruto de la nación, para figurar crecimiento económico. Donde se destina al trabajo de las mujeres a lo prescindible, a lo reemplazable.

En última instancia, una de las opresiones más sugestivas, es la violencia; que tiene una connotación social, que las normaliza y las hace socialmente aceptables (Young, 2000). Por tanto, no es solo una cuestión individual, y hacerlas tolerable la hace legítima. Y los que sufren las violencias, son los grupos más desventajados, como los niños, niñas y mujeres; que son sistemáticas, ya que, por el simple hecho de pertenecer a los grupos mencionados, están predispuestos a sufrir violencia, que los privan de ejercer su libertad y los despojan de sus energías, lo cual tiene mucho que ver con la opresión de la ausencia de poder.

Las formas de violencia que se suscitan en torno al Cerro rico de Potosí, son: violencias sexuales, psicológicas, económicas, todas son estructurales. Ninguna figura en textos académicos, a lo sumo en los medios sensacionalistas, que fomentan el morbo y la revictimización de las víctimas; pues los intereses de sus pobladores son otros, preocupados más del hundimiento del cerro; que, por ejemplo, una niña violada en cerro mientras iba a alimentar a sus animalitos. Vidas acabadas, vidas paupérrimas, que son un número más en las estadísticas; y, lamentablemente lo que no se ve, no se cuenta y no cuenta.

Otras de las violencias, que se entrelaza con la opresión traducida en explotación, es la dinámica del trabajo sexual en Potosi, cuyos “consumidores”, son en su mayoría trabajadores y empresarios mineros que explotan el Cerro de Potosí. La prostitución hace que los varones tengan acceso al cuerpo de las mujeres, no confinadas al ámbito privado, donde los cuerpos de las mujeres alimentan a la industria capitalista (Pateman, 1995). Desde el pensamiento patriarcal- han sido concebidas como objetos, apropiables, consumibles y descartables. (Moncada, 2016). Donde los más ricos mineros, compran y consumen cuerpos blancos, migrantes, foráneos, lo cual lleva las dinámicas de la explotación a otras latitudes como Santa Cruz de la Sierra.

Para concluir una de las categorías de violencia, es la violencia ambiental, que se constituye una agenda pendiente en las opresiones sistémicas. La población en el cerro de Potosí y en zonas aledañas, convive con la contaminación de siglos, con el extractivismo del agua, y el sufrimiento colectivo de otras formas de vida, que también importan, en un escenario donde lo que no se nombra no existe.

Entonces las luchas por el cerro Rico de Potosí, siguen siendo coloniales, busca el progreso, el desarrollo del neocolonialismo, el individualismo y la sobre-explotación de la naturaleza heredada; y perpetúan las opresiones sistémicas y las destinan a repetirse.

REFERENCIAS:

Almanza M, 2020. Campamentos mineros: El resabio colonial de degradación de la mujer y su medio ambiente. Un enfoque desde el ecofeminismo. Revista de Malas estudiantes. México.

Ayala U., 2002. Crítica a la explotación Capitalista.

Guzmán A, 2019. Descolonizar la memoria, descolonizar los feminismos.

Mark 2001, citado por Navarro, 2016. Hacía una teoría crítica de la muerte. Líneas para su construcción. Revista de Tehomai. Córdoba Argentina.

Moncada A, 2016. Oro, sexo y poder: violencia contra las mujeres indígenas en los contextos mineros de la frontera amazónica colombo-venezolana. Textos e Debates.

Pateman Cg, 1995. El contrato Sexual. Universidad Autónoma Metropolitana. Iztapalapa, México.

Young I, 2002. La Justicia y la Política de la Diferencia. Universidad de Valencia. Valencia España.

 

VIOLENCIA Y SEPARATISMO DE LOS GRUPOS CÍVICOS FASCISTAS DE SANTA CRUZ EN BOLIVIA

Nulfo Yala (2022)

Por Nulfo Yala

 

Los fascistas lo saben. Juegan y alimentan el odio y la violencia para mantenerse vigentes. Someten, cual estado de prisión a su pueblo (sitiados y privados del derecho a la libertad de circulación por los bloqueos), pero les hacen creer que «es por su bien», que el «este sufrimiento es necesario» para lograr las «supuestas» reivindicaciones por las que se privan de los derechos al pueblo. En la radicalización y la convulsión esta su fuerza.

El fascismo cívico ha dado un nuevo paso en su búsqueda de la independencia de Bolivia. Esta vez, se puso en evidencia, que el problema de la fecha del Censo, fue solamente una excusa para convulsionar el país. El fascismo a la Cabeza del Gobernador, el Presidente Cívico y, sorprendentemente, el Rector de la Universidad Pública de Santa Cruz, han puesto sus cartas sobre la mesa. Se evidenció que el objetivo fue, y ha sido siempre, la separación de Bolivia: la independencia y el comienzo del desmembramiento y desintegración de Bolivia.

Se ha constatado, también por parte de este grupo fascista, un discurso plagado de exaltación del regionalismo cargado de odio y racismo. Dirigido hacia lo que, muchas veces, llegaron a denominar «raza maldita», a los que despectivamente denominan «collas» (habitantes de la región andina de Bolivia).

Bajo el pretexto del «centralismo» a lo que ellos hacen alusión como la causa de los problemas del país, se ha articulado un movimiento, principalmente, con los actores cívicos de las regiones del país y de políticos de oposición. Quienes, cegados por el odio al partido del gobierno, no dudan en aprovechar cualquier oportunidad para aniquilar al enemigo, aún a costa de la desintegración del país.

El lenguaje utilizado en las preguntas del último cabildo de los grupos fascistas de Santa Cruz, realizado el 13 de noviembre del 2022, denota claramente que el «otro», el «extranjero» es el boliviano con relación al cruceño. Además, al advertir que se revisará la «relación política de Santa Cruz con el estado boliviano», claramente se hace alusión que Santa Cruz podría asumir la determinación de terminar esta relación y declararse independiente. Este discurso no solamente calmó los ánimos de los radicales fascistas en su paro que terminaba de desgastarse, quienes pedían radicalizar la violencia; sino también, influyó a muchas personas, para hacerles creer que la solución de todos los problemas está, precisamente, en la independencia de Santa Cruz. Aunque, posteriormente, se haya tratado de matizar con explicaciones de que se hacía referencia a la búsqueda de «federalismo» o de la creación de una «confederación de estados». A la cuenta el fin es el mismo: el desmebramiento de Bolivia.

Lo paradójico del asunto es que muchos políticos, que incluso fueron antes expresidentes de Bolivia, hayan recibido estas declaraciones con beneplácito; llegando, incluso, uno de ellos a cínicamente a declarar en medios de prensa, que el cabildo de Santa Cruz representaba «el fin del Estado Plurinacional de Bolivia». Es difícil creer que estos políticos sean tan ingenuos como para no darse cuenta de los fines separatistas de estos grupos fascistas. Lo saben, siempre lo supieron; pero el odio visceral hacia el «socialismo» y particularmente hacia el partido del MAS, es tan fuerte, que no importan las consecuencias con tal de lograr su destrucción.

Los fascistas lo saben. Juegan y alimentan el odio y la violencia para mantenerse vigentes. Someten, cual estado de prisión a su pueblo -sitiados y privados del derecho a la libertad de circulación por los bloqueos; y lo más doloroso: con cuatro muertos hasta ahora. Esto sin contar los muchísmos cobros, abusos y maltratos a los que son sometidas las personas en los puntos de bloqueo- pero les hacen creer que «es por su bien», que el «este sufrimiento es necesario» para lograr las «supuestas» reivindicaciones por las que se privan de los derechos al pueblo. En la radicalización y la convulsión esta su fuerza. No dudarán en atemorizar e intimidar con violencia a quien ose cuestionar y aleccionar a quien está desfalleciendo en la causa.

De esta manera estos grupos fascistas imponen con el garrote su voluntad y justifican diciendo que es la «voluntad del pueblo expresada en el Cabildo» y que ellos lo harán cumplir.  Este tipo de justificaciones no son nuevas, las utilizaron grupos e ideologías fascistas, particularmente durante la segunda guerra mundial. Cómo no olvidar, por ejemplo, que Hitler se radicalizaba más en su odio a medida que iba perdiendo la guerra, pidiendo al mismo tiempo sacrificio a su pueblo en nombre de una victoria final que, decía, estaba cerca.

Pero, como en todo régimen fascista, el lavado sistemático de cerebros y la movilización de las masas funciona. Al final la gente, bombardeada también por la desinformación y la propaganda de algunos medios de comunicación afines al movimiento regionalista, terminan doblegados y siendo utilizados por la causa, como justamente pasó en la Italia fascista con Mussolini. Sin embargo, se olvidan que, como cualquier régimen fascista, una vez en el poder acometerán contra todo aquel que cuestione o peor aún se declare en disidencia. Al final el pueblo siempre termina pagando las consecuencias. En la subida y en la caída de los regímenes fascistas, la víctima del odio siempre será el pueblo quien sufrirá los males y las consecuencias de la destrucción y los males a los que conduce el fascismo.

Bolivia, un estado de derecho. La Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia señala que el estado tiene un carácter unitario y soberano. Señalando como principales funciones la defensa de la sociedad y del estado. Y advirtiendo que cualquier ciudadano que atente contra la unidad del País, comete el delito de traición a la Patria.

No obstante, de ello y con el peligro que se cierne sobre la integridad del país, con los afanes independentistas promovidos por los grupos fascistas, se observa una vez, una subestimación rayado en lo absurdo, hacia estos grupos fascistas. Bajo el argumento, muchas veces trillado, de la «democracia», se va tolerando estos afanes, permaneciendo impasibles a la conculcación de los derechos de las personas, sometidas a un bloqueo inhumano.  Y peor aún, tolerantes con las acciones vandálicas y de violencia generadas por estos grupos, que derivaron, por ejemplo, en la toma y quema de la Sede de la Federación de Campesinos de Bolivia el 11 de noviembre pasado. Resultado de ello, por presión y posibles acuerdos políticos con estos grupos, se terminó dejando en libertad a la mayoría de los presuntos autores, tal como solicitaron los cívicos de Santa Cruz. Es decir, y como siempre, se actúa con impunidad para los responsables de estos actos violentos y vandálicos.

La situación no debería ser subestimada, como lo viene haciendo el gobierno. El fascismo, día que pasa, se hace más fuerte, peligroso y viral. Y como se ha visto, tiene como principales aliados, además de los políticos de oposición, a los movimientos cívicos, también de tendencias fascistas; pero que lo único que les une es el odio hacia el MAS.

Estos movimientos cívicos, expertos en convulsionar en sus regiones, aprovechando cualquier excusa, tienen a su favor la inacción del gobierno, cuando se vulnera el estado de derecho con sus medidas de presión. Y está demostrado, que cuando la violencia y la presión aumenta, el gobierno termina cediendo. Y el mensaje es claro. Cualquier sector que quiera imponer su capricho para conseguir sus intereses sectarios, recurrirá a estas medidas de convulsión (bloqueo de caminos, de calles, toma de instituciones, violencia y amedrentamiento, etc.) para lograr su propósito. Lamentablemente, quien ha contribuido a esta situación ha sido precisamente el MAS, antes y durante el gobierno de Evo Morales. Usando y abusando de estas medidas de convulsión social, las han legitimizado hasta convertirlas, ahora, en derechos de los convulsionadores.

Ojalá que no suceda, pero se avecina días aciagos para Bolivia. La oclocracia y corrupción en la cual se encuentra sumido el país, lo conduce cada vez hacia un estado fallido. Sumado a ello, el fascismo regionalista y separatista en Santa Cruz que no cesará en sus arremetidas de odio y violencia. A este paso, solo será cuestión de tiempo para que el fascismo logre sus fines, si se le sigue subestimando y tolerando. No debe olvidarse que el fascismo no toma prisioneros y es tan inútil como fútil el pretender ser demócrata siendo a la vez condescendiente con esta ideología de odio. «Al fascismo se le combate sabiendo que no se puede ser demócrata sin ser antifascista», decía el político español Felipe Alcaraz; y hoy, no podría ser más cierto.

nulfoyala@gmail.com

LA NUEVA ARREMETIDA GOLPISTA DE LOS GRUPOS DE PODER CÍVICOS FASCISTAS DE SANTA CRUZ – BOLIVIA, UTILIZANDO COMO EXCUSA LA FECHA DEL CENSO.

Rosario (2022)

Detrás de toda esta problemática generado por un paro cívico, por el Censo en Bolivia,  están los fines independentistas que buscan los fascistas de la región. La “balcanización” de Bolivia es su objetivo final.

Por Nulfo Yala

Nuevamente se cierne el peligro de perder la democracia en Bolivia. Cualquier excusa es válida en el juego político del fascismo. Indudablemente el tema del censo se ha constituido en un nuevo motivo para buscar sembrar el odio y exacerbar los ánimos en base a discursos de supuestas reivindicaciones regionales, e incluso nacionales, a partir de imposición para que el Censo de Población y Vivienda se realice en el año 2023. Cómo bien lo han manifestado diversos actores políticos, tanto de oposición como del oficialismo, se ha generado un falso debate en base al planteamiento de una fecha, que se ha vuelto como una consigna política para debilitar y derrocar al gobierno y en definitiva quebrantar, una vez más, el estado de derecho.

Se arguye que es un falso debate, pues la fecha es irrelevante cuando lo importante son los resultados del censo y que se presenten antes de las elecciones generales del 2025. Por supuesto, esto es lo que menos importa para el poder fascista que gobierna Santa Cruz. El trasfondo del asunto, desde luego, va más allá de esta simple discusión de tiempos. Se trata de generar un escenario donde se demuestre el poder que tiene el fascismo en Bolivia desde su bastión, en la región de Santa Cruz; para ello no se ha dudado en articular fuerzas políticas de la mayoría de los comités cívicos en Bolivia. Sin pensarlo dos veces claman voces de apoyo a este movimiento fascista y desestabilizador, en nombre de supuestas reivindicaciones sociales; sin embargo, lo que articula a todos estos movimientos es el odio a todo aquello que represente al “MAS» que es el partido político gobernante. Sin importar los peligrosos medios a los cuales recurren, estos comités cívicos, al ser funcionales y activistas activos de la acción política fascista, con tal de derrotar y destruir al enemigo. No importa si la democracia conculca y los derechos humanos sucumban, para estos comités cívicos el medio justifica los fines. Esto se demostró claramente en las últimas elecciones nacionales, cuando fueron a clamar incluso de rodillas a los cuarteles militares para que tomen el poder, pregonando que existió un supuesto fraude; excusa que es utilizada hoy en día por muchas corrientes fascistas regionales, como sucede en los bloqueos de carreteras como medida de desconocimiento de los resultados de las elecciones del 2022 del Brasil, donde la ultraderecha fascista trata de deslegitimar y desconocer el triunfo del presidente Lula, bajo la consigna de que existió fraude en las elecciones.

Detrás de toda esta problemática generado por un paro cívico qué lleva a esta fecha ya van alcanzando los 12 días, están los fines independentistas que buscan los fascistas de la región. La “balcanización” de Bolivia es su objetivo final. Para ello el caudillo fascista que gobierna Santa Cruz y sus acólitos, no dudarán en utilizar cualquier medio y excusa que tengan a la mano para ir ganando terreno en este propósito, la generación del conflicto y la violencia. El fascismo conoce muy bien cómo manipular a las masas exacerbando el espíritu y el sentimiento regionalista. Se observa permanentemente en las redes sociales y también en algunos medios de comunicación cómo, de manera persistente, a través de algunos medios de comunicación funcionales, se va interiorizando en la mente de los cruceños la justificación histórica de supuesto sometimiento de Santa Cruz a lo alto andino u “occidental” de Bolivia. Historiadores, analistas y supuestos intelectuales van construyendo este discurso qué reivindica un nacionalismo regionalista identificado en lo «camba».

Desde luego esta construcción regionalista viene acompañado con un profundo, y poco sutil, discurso racista y de discriminación contra todo aquello que no represente sus intereses o vaya contra su ideología fascista.

La reacción a los “cercos” al Departamento de Santa Cruz, por los denominados “movimientos sociales”, afines al gobierno, en contra del paro cívico; ha evidenciado que este movimiento fascista y regionalista de Santa Cruz estaba articulado y al parecer también apoyado por los grupos de poder y las logias que existen en ese departamento. Estos cercos, han destapado que estos grupos de poder económico: algunos empresarios – dueños de industrias, tenían la vía libre para seguir con su actividad económica. La estrategia fascista de los cívicos en Santa Cruz y del gobernador fue precisamente poner la soga al cuello, con los bloqueos, a las personas de bajos recursos. Es decir, utilizarlos como “carne de cañón” para qué una vez afectados por el hambre y las restricciones de la libre circulación, reaccionen contra el gobierno. Como es típico del fascismo, la gente pobre siempre termina siendo usada y desechada para que los grupos de poder, además de tener el control económico, casi absoluto; tengan ahora, también, el poder político.

Lo novedoso de esta nueva arremetida fascista es que consiguieron, estratégicamente, manipular y someter a la Universidad Pública de Santa Cruz, a través de sus máximas autoridades. Nuevamente, Cómo en el 2019, se trata de repetir el libreto, incorporando a la comunidad universitaria en afanes de desestabilización del orden democrático en el País. Tristemente se observa, una vez más, como algunas universidades públicas bolivianas están al servicio del fascismo cívico regionalista.

Ojalá que en esta oportunidad no sé subestimé al fascismo como se lo hizo en el 2019. Por lo visto el fascismo independentista de Santa Cruz está muy bien articulado y cuenta con apoyo económico y asesoramiento político y técnico, y es muy probable que también desde el exterior del país. No sería sorprendente que hayan infiltrado instituciones militares o policiales como otrora, y que solamente están esperando el momento para dar el zarpazo final para imponer la dictadura de un nuevo golpe de estado.

Está en manos del gobierno democráticamente electo el garantizar y defender la democracia y los derechos humanos en Bolivia. Este estado de terrorismo cívico amenaza cada vez más, con métodos más radicales y violentos, violando los derechos de las personas más humildes a través de sus denominados «paros cívicos». Violentando el derecho a la libre circulación, el derecho al trabajo y a la libertad de las personas. Todo ello a la vista y paciencia de los gobernantes.

Bajo la premisa del “derecho a la protesta” se viene violando sistemáticamente derechos consagrados en la Constitución Política del Estado. Esta permisividad fortalece cada arremetida del fascismo con mayor violencia y mayor odio, de los cuales se alimenta para crecer y adquirir más poder. Sería catastrófico que estos grupos fascistas realmente se hayan armado durante el golpe de estado del 2019; como se vienen advirtiendo en algunas publicaciones en las redes sociales (véase el pronunciamiento de grupos civiles armados que circulan en las redes sociales, a propósito del actual conflicto por el Censo).

Debemos recordar, permanentemente, la advertencia de Aristóteles respecto de la degeneración de la democracia y lo advertido por el historiador griego Polibio (200 – 118 a.c.) «Cuando el pueblo es manipulado y decide sin información, es el peor de los sistemas políticos, el último estado de la degradación del poder o sea la degeneración de la democracia. La oclocracia se nutre del rencor y la ignorancia» y el fascismo cívico regionalista de Santa Cruz y su gobernador, sabe que esto funciona muy bien para sus fines independentistas. La historia universal y las dos grandes guerras mundiales, demostraron lo inútil y peligroso el intentar cualquier diálogo o negociación con el fascismo. Ya lo dijo, tan acertadamente, Buenaventura Durruti “Al fascismo no se le discute, se le destruye”.

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LA SITUACIÓN DE LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS DE BOLIVIA CONTEMPLADA POR EL PRESIDENTE DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA

Milenka Rosario (2020)

De esta manera el ideario de libertad e independencia que pregonaba la autonomía universitaria se ha transformado en impunidad, en esta suerte de microestado universitario, donde el llamado «cogobierno» se ha convertido en una dictadura, lucha de poderes y alianzas putrefactas, como un cáncer terminal que parasitariamente no termina de matar al enfermo.

Por Nulfo Yala

Recientemente el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Luis Arce, se ha pronunciado respecto de la situación de las universidades públicas del país, señalando que los resultados en la educación superior son insatisfactorios en su generalidad; de igual manera que, no se ha logrado cumplir las expectativas con relación a la investigación que debería desarrollarse en las universidades. Producto de ello, Luis Arce, señala que las universidades actualmente se encuentran en los últimos puestos del ranking mundial, e incluso, latinoamericano.

Estas aseveraciones, son del todo evidentes. Más aún a sabiendas que el Presidente forma parte del plantel docente de la Universidad Mayor de San Andrés, desde hace varios años atrás, en la ciudad de La Paz, y por tanto es conocedor directo de la situación en la que se encuentran las universidades públicas en Bolivia.

Esta situación de crisis, como lo manifestamos, en anteriores artículos, es una lenta y inminente decadencia, que viene arrastrándose, tolerándose; e incluso, promoviéndola directa o indirectamente (por acción u omisión) por todos los actores relacionados con las universidades: la comunidad universitaria, la sociedad en su conjunto; y por supuesto, el Gobierno.

Parte de esta problemática, ha sido precisamente el aprovechamiento nefasto de la denominada y mal llamada «autonomía universitaria». Bajo este paraguas, se ha venido tejiendo una intrincada red de corrupción que alcanza y rebasa, inclusive, la misma estructura que la genera. No se debe olvidar, por ejemplo, que repetidamente se observa cómo «dirigentes de otrora» que convulsionaron, bloquearon, agredieron y transgredieron el ordenamiento jurídico en el país, bajo el amparo de la autonomía, por intereses caudillista y de manejo prevendal y político (tanto en el estamento docente, administrativo y estudiantil) terminan siendo reciclados y reclutados en los diferentes partidos políticos, incluido del actual gobierno. Cómo no olvidar, por ejemplo, del dirigente estudiantil que mantuvo cerrada la universidad de Potosí, por más de 7 meses y que luego fue reclutado para ser diputado por el partido político del MAS. Cómo no recordar que, otrora, dirigentes universitarios que en nombre de la autonomía cerraron universidades públicas a vista y paciencia de todos; bloqueando, creando grupos de choque para amedrenter y agredir a los estudiantes que sí querían estudiar, fueron luego captados por partidos políticos, para ser alcaldes o alcaldesas, consejales, viceministros (algunos dirigentes universitarios que fueron viceministros, sin ni siquiera haberse graduado de la universidad) y otros cargos políticos.

Es decir, las universidades se han transformado en una suerte de «escuela» en prácticas de corrupción y manejo político, donde hacen sus primeras armas los supuestos «líderes políticos» (entiéndase como politiquero), en donde se visibilizan para llamar la atención reclutadores políticos, para luego ser utilizados y muchas veces también desechados, como sucede frecuentemente en la vía de la politiquería en Bolivia. De esta manera las universidades públicas se han transformado en el semillero de cuadros políticos que vienen engrosando el sistema de corrupción político prebendal que caracteriza, hoy en día, a Bolivia.

Por supuesto, en este escenario, el desarrollo científico y académico, es lo que menos importa, no solo al interior de las universidades, sino también hacia afuera. Cuántos meritorios profesionales que se empeñaron en formarse son ilustres desempleados o con trabajos precarios, precisamente a mercer de los poliqueros, que poco les importa la capacidad y profesionalismo. Si no amarra los huatos del político ni participa de los rituales de alcoholización o de mediocridad de sus colegas (que trabajaron para que salga electo el candidato) prácticamente se queda en la calle a merced de otros politiqueros de ligas más bajas, que además pedirán favores de todo tipo (no solo económicos) para mantenerse en el trabajo.

Y seguimos la linea conductora del poder, llegaremos a la reveladora pero trágica evidencia, que es la sociedad, la gente misma, quien elige a sus representantes. En consecuencia, esta suerte de realidad que nos toca vivir, no solo es tolerada sino también establecida y sostenida por la gente que elige, normaliza y mantiene esta situación en la que nos encontramos en el país.

Se dice que la universidad se debe a su pueblo, y esto a muchos causa consternación y temor. Si el pueblo, al que hace referencia, tiene en su idiosincracia, la corrupción como norma y «modus vivendi», entonces la universidad será precisamente el reflejo de su pueblo. Y como un circulo vicioso uno retroalimentará al otro de manera perversamente sostenible.

Frente a este panorama, las posiciones y decisiones del Gobierno, contribuyen agravando esta debacle; no solamente por el interés de la ganancia política que implica el controlar a las universidades públicas, sino también por ausencia de una visión integral del auténtico rol que debería cumplir las universidades, para el desarrollo de la ciencia y tecnología en Bolivia.

Se observa, en este último caso, por ejemplo, como las exigencias del aparato gubernamental a las universidades, se reduce a inadecuadas exigencias administrativas, sin comprender a cabalidad los sistemas educativos, que tienen una complejidad y particularidad propia; como son, los sistemas en la educación superior.  Es el caso de la política de privatación gradual a la que son sometidas, indirectamente, las universidades públicas, con imposiciones mercantilistas y de fines de lucro. Es el caso de las famosas «matrices de compromiso» a la que están obligadas muchas universidades por el déficit presupuestario (dicho sea de paso por cuestionables decisiones de autoridades universitarias que gastaron más de lo que debían de sus presupuesto) en las cuales algunas universidades se comprometen con el gobierno para generar ingresos, a través de cursos, matrículas, prestación de servicios de consultoría, etc. Es decir, transformando a la universidad en un mero ente prestador de servicios con fines de lucro, compitiendo con empresas consultoras privadas y otras, para generar ingresos. Esto desvirtúa y despoja totalmente la razón de ser de una universidad pública, que es precisamente la búsqueda de la excelencia y calidad en la formación académica y el desarrollo de la ciencia.

La llamada «autonomía universitaria», en su momento fue una medida revolucionaria, a partir de la revolución de 1918 en Córdoba, para mantener la independencia ideológia, científica y política de las universidades. Lamentablemente hoy en día, la autonomía se ha vuelto contra su razón de ser; es decir, contra los fines altruistas para los cuales fue creado. Paradógicamente es utilizada, ahora, para perpetuar el contubernio del pacto de mediocridad docente estudiantil, donde los unos hacen que enseñar y los otros hacen que aprender, donde existen docentes anquilosados en decrepitud intelectual y eternos estudiantes (recuérdese los casos de corrupción recientes de estudiantes que utilizaron la dirigencia para perpetuarse beneficiarse de su posición). Docentes y estudiantes vegetando inamobibles e intocables. Una mentira pactada y acordada para mantener la corrupción, la prebenda y los intereses de poder de grupos; y, por supuesto, de dirigentes que utilizan la institución como trampolín político para proyectarse en las defenestradas ligas de la politiquería corrupta que caracteriza al país.

De esta manera el ideario de libertad e independencia que pregonaba la autonomía universitaria se ha transformado en impunidad, en esta suerte de microestado universitario, donde el llamado «cogobierno» se ha convertido en una dictadura, lucha de poderes y alianzas putrefactas, como un cáncer terminal que parasitariamente no termina de matar al enfermo.

Por supuesto, esto es insostenible; al menos si queda algo del sentido de decencia, integridad y apego al sentido de la dignidad por parte de la sociedad. Más temprano que tarde la decadencia parasitaria, arrastrará a todo el sistema universitario a su crisis terminal, irremediable y definitiva, que será un despertar doloroso y demoledor a la realidad en la que, como país y sociedad, estamos sumergidos y de la cual directa o indirectamente, todos somos responsables.

La cuestión que queda es ¿Se puede hacer algo todavía?. El presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, intenta con cautela y cálculo político, develar solamente la punta del iceberg. Pero, por supuesto, como docente antiguo del sistema universitario, conoce muy bien toda esta problemática. Tomando su crítica, la pregunta es ¿Qué hará ahora, él, como máxima autoridad del país y como docente universitario, para solucionar estos problemas estructurales por los que atraviesan las universidades públicas en Bolivia? Y sobre todo, nosotros como sociedad ¿Seguiremos guardando un silencio cómplice, normalizando todo la pravedad que sucede, al interior de las universidades, ante nuestros ojos?

nulfoyala@gmail.com

IGUALDAD Y LA DIFERENCIA UNA CONFRONTACIÓN POLÍTICA Y TEÓRICA

Milenka Almanza (2020)

 

Por Milenka Almanza:

Con el giro posmoderno que transita de la igualdad al reconocimiento de la diferencia, en qué consiste el Feminismo de la Diferencia, como lee este feminismo la emancipación de las mujeres. Cuál es el debate que entabla con el feminismo de la igualdad.

Dos teorías aparentemente dicotómicas, en disputa; pero que transitan y encarnan los feminismos y su evolución contante, ambos transgresores, sujetos de un debate intrafeminista.

En ese marco, este artículo analiza las divergencias, contradicciones conceptuales, que hacen el debate entre el feminismo de la Diferencia y el feminismo de la igualdad, y el proceso emancipatorio de ambos.

Entonces, el feminismo de la diferencia es una construcción contrastante de miradas, enfoques transgresores y el alter de los feminismos de la igualdad. Se constituye en una elaboración teórica en constante discusión en las teorías feminista, también denominado como feminismo cultural. Analiza los procesos de emancipación desde su contribución a la transformación de los procesos de poder en general o reafirman el poder de lo masculino; por tanto, no acepta la masculinidad como modelo a seguir.

En cambio, el Feminismo de la Igualdad, visualiza su emancipación, de la liberación de un sujeto femenino; pero una de sus mayores críticas estructurales es que lo masculino es la estructura de esa igualdad. Además, desde el punto de vista de la posmodernidad, existe una crítica a las miradas de los feminismos modernos que afianzaban la esencialidad, al ser humano occidental y las mujeres blancas monoteístas. Adicionalmente, el feminismo de la igualdad, tiene como meta la libertad, pero no se ha cuestionado que es libertad y quien lo propugna , desde donde se mira, de  donde se entiende; y ese es a mi juicio una de los mayores errores conceptuales.

En contraposición el Feminismo de la Diferencia, hace una crítica profunda a la concepción de las sociedades occidentales, sus necesidades, organización, de las cuales surgen las necesidades de buscar igualdad, como si la única e universal forma de organización, opresión seria desde la mirada de las sociedades y el pensamiento occidental, y que pretende construir un única historia (Piedra, 2004)

En ese contexto, una de las principales aportaciones del feminismo de la Diferencia, es la lectura de la emancipación, interpelando y cuestionando la categoría “mujer”, y que los esfuerzos feministas deben orientarse a la deconstrucción.

El debate que aborda con el feminismo de la Igualdad, de hecho ambos son contrarios entre sí, en ese marco el debate es amplio, pues el feminismo de la igualdad reconoce a lo femenino como segundo, y que debe buscar a través de diferentes medios llegar a compartir el primer lugar con el sujeto masculino, en oposición al Feminismo de la Diferencia plantea una oposición radical a la despatriarcalizador.

Por otro lado de acuerdo a Irigaray (1997), el Feminismo de la Igualdad, plantea sus vindicaciones, bajo los discursos de la modernidad, en cambio el feminismo de la diferencia desde Irigaray propone restaurar y resinificar el ser y el habitar de lo que se considerara como mujer. Además el debate se centra en que el feminismo de la igualdad no presta atención en el diversidad cultural de las mujeres (Piedra, 2012); además de las diversidad racial y de género. En cambio el Feminismo de la Diferencia, ataca los discursos totalizadores, y es una propuesta de pluralismo; de manera que el feminismo se pueda asimilar fácilmente a otros varios movimientos de autodeterminación y liberación (Owens; 1986), lo cual lo hace más versátil y dinámico. En consecuencia propone que pensar a las mujeres o a la femenino desde la diferencia es importante, pero no desde el binarismo, hombre mujer; sino de las múltiples otras opciones a considerar.

Adicionalmente, una de las consecuencias, quizá no previstas por las feministas de la igualdad, es que  producto del abordaje teórico y conceptual de este feminismo hoy en día, se ha derivado la doble o triple jornada de las mujeres. Esto fundado en lo masculino que se ha considerado como el modelo a seguir, y que profundiza la visión de lo femenino como objeto sexuado.

Pero a su vez, esta pregunta interpela la igualdad se asume que la mujer está relacionado con el sexo biológico o su cuerpo sexuado, por tanto este sujeto debe ser liberado de u opresión, en cambio desde la diferencia, el sujeto es una incógnita sujeta a construcción constante.

No obstante,  si se analizan las aportaciones y dimensión del feminismo de la igualdad en primera instancia, se consagra con el movimiento sufragistas y, hoy por hoy, los perfiles valorativos de la democracia. En contraposición, la aplicabilidad del feminismo de la igualdad, devela una cosmovisión eurocéntrica, cuya aplicabilidad en el contexto boliviano y latinoamericano, es cuestionado en suma, por las características de las sociedades y sus orígenes.

Desde el feminismo de la diferencia, se aborda e incluye  una posición denomina: ética del cuidado, lo cual defiende que la diferencia moral de las mujeres, tiene que ver con cómo de las cría (Serret, 2016), esto complejiza el entendimiento más una de la diferencia, pues tiene un amplio contenido cultural, por lo que también se lo denomina Feminismo Cultural.

Lo complicado de esta mirada un tanto radical, es la invisibilización o anulación del sujeto del feminismo. Replantea  y repiensa, el concepto mismo de mujer, lo cual es revolucionario, pero no esa anulación desde lo teórico anula el sujeto político del feminismo.

También si se analiza el Feminismo de la Diferencia y de la Igualdad a un nivel de individuos, el feminismo de la diferencia, tiene una ardua tarea en su diversidad, lo cual lo complejiza más; en cambio el de la igualdad, tiene un enfoque más macro, de sociedades, pero sociedades occidentales.

Pero a través, de ambos dicotomías subjetivas, tanto de la fragmentación como de la universalización, se impide la construcción de la mujer como sujeto social. Pues desde la diferencia, se cuestiona lo esencial, es decir, ¿que se considera como mujer?,

Por tanto considero, que más allá de las miradas es urgente  orientarse las luchas hacia lucha contra el poder mismo, y no la participación de la mujer en el poder femenino, siendo esta incluso una forma de poder en el intrafeminsimo.

BIBLIOGRAFIA

Varela N, 2019. Feminismo para Principiantes. Ministerio de Cultura y Deportes. Madrid España.

Serret E, 2016. Igualdad y diferencia: la falsa dicotomía de la teoría y la política feministas. Disponible en www.sciencedirect.com

Piedra N, 2004. Feminismo y Posmodernidad: Luce Irigaray y el feminismo de la diferencia.

Owens, C, 1986. “El discurso de los otros: las feministas y el posmodernismo”. En: Halfoster. La posmodernidad. Kairos, Barcelona.

Irigaray, L, 1998. Ser Dos. Argentina, Editorial Paidós

De Miguel A. 2000. Los Feminismos. Diez palabras clave sobre mujer, Pamplona, Verbo Divino.

De Las Heras, S. 2009. Un Aproximación a las Teorías Feministas. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Cazas. Madrid España.

mileox@hotmail.com

EL COLAPSO DEL DIQUE DE COLAS DE FEDECOMIN, LA PUNTA DEL ICEBERG DE LA PROBLEMÁTICA AMBIENTAL EN POTOSÍ, BOLIVIA

Foto: NulfoYala (2022)

Por: Milenka Almanza López

A un mes de la “ruptura” del dique de colas de la Federación departamental de Cooperativas Mineras del Departamento de Potosí, ubicado en la localidad de Agua Dulce del Municipio de Yocalla (21 de julio del 2022), no se evidencian acciones concretas ni efectivas en pro de la restauración de las áreas afectadas; lo cual devela una política imperante en el departamento, de un ejercicio de presión sobre el territorio, que se acrecentó en la ciudad de Potosí, a causa de actividades mineras crecientes y no planificadas.

Para comprender mejor la envergadura de la problemática de este desastre ambiental, al decir colas se refiere o los “desechos” de los procesos de beneficio de minerales en los ingenios mineros; y se hace énfasis en desechos, porque muchas de estas colas tienen aún minerales que con otro tipo de tecnología más eficiente se podrían recuperar en mayor cantidad.

Pero, porque este suceso del colapso del dique de colas, se considera un desastre ambiental, que por las características descritas no puede ser el último. Para esto se ha buscado información en las páginas web de los Instancias Ambientales competentes. Lamentablemente no se ha podido encontrar información -sobre el grado de contaminación, los agentes contaminantes y la permanencia de dichos contaminantes en el medio ambiente – en las páginas web en la Instancia Ambiental Competente del Gobierno Municipal de Potosí, Gobierno Municipal de Yocalla, ni en la Página del Gobierno Autónomo Departamental de Potosí; tampoco en las Páginas del Ministerio de Minería y Metalurgia y el Ministerio de Medio Ambiente y Agua. No obstante que, dentro del marco del Acuerdo de Escazu, se debería garantizar la disponibilidad y el acceso a la información ambiental (acuerdo ratificado por Bolivia mediante Ley 1182).

Ante la ausencia de datos públicos de las intancias competentes mencionadas se ha recurrido a analizar el discurso de varias autoridades, empezando por el Viceministro de Medio Ambiente, Biodiversidad, Cambios Climáticos y Desarrollo Forestal, Magin Herrera; donde manifiesta que 13 millones de toneladas de colas con carga contaminantes han sido esparcidas en cursos de agua aledaños al incidente. Por su parte, el Secretario Departamental de la Madre Tierra de Potosí, Nelsón Sacaca, las colas habrían llegado hasta el rio de la Rivera y éste habría confluido con la quebrada del Rio Tarapaya. Y de acuerdo al informe técnico emanado por técnicos de esta repartición pública: “ Fedecomin Potosí debe realizar el recojo de sedimentos desde el punto de incidencias hasta los 32 kilómetros agua abajo, hasta lo que se denominada localidad de Cabañías, tomando en cuenta el retiro del suelo afectado en un plazo no mayor a 60 días calendario” (sic); pero no menciona que tareas de restauración se realizarán ni tampoco en base a qué línea base, de las características previas de las áreas afectadas, se tendrá que trabajar, tal como menciona la Ley Marco de La Madre Tierra “Para Vivir Bien”. Lo cual muestra nuevamente la importancia de los estudios previos con relación a las áreas de influencia directa e indirecta. Pese a ello el personal de la Alcaldía de Potosí solo mencionó que el área de San Antonio está “totalmente contaminada y afectada de sobremanera”, sin mencionar el grado de afectación y ni qué factores ambientales están afectados, menos las proyecciones de dicha afectación (Correo del Sur, de fecha 19 de agosto 2022).

Lo que no se evidencia en los reportes de los técnicos de las Instancias Ambientales correspondientes, son estudios integrales de la afectación; pues la problemática es integral y no solo un análisis comparativo de resultados de ensayo laboratorial sobre parámetros inexistentes para determinar grado de afectación en suelos. La misma problemática para el caso de la vegetación. De la misma manera, los sedimentos de las colas liberadas en el colapso del dique, no solo están dispuestas en lecho de rio, también lo están en riveras, en suelos aledaños, lo cual aumenta el riesgo de suspensión de esas partículas por el viento en caso de estar secas. Posteriormente serán sedimentados por deposición húmeda tanto a suelos, cuerpos de agua, y arrastrados por el rio; que, no olvidemos confluye con el rio Pilcomayo, que a su vez es parte de una cuenca de curso internacional; y aguas abajo, los medios de vida no son los mismos que las que se pregonan en Potosí Ciudad. Aguas abajo, los medios de vida son la pesca, la agricultura, la recreación y no solamente la actividad minera, tan profundamente enraizada en lo cultural y social en la población potosina.

Por otro lado, cuando se habla respecto de la afectación a suelos, no se puede aseverar que existe contaminación solamente en base a los análisis laboratoriales. Por su complejidad, los suelos requieren de un análisis más exhaustivo considerando incluso la especiación de los compuestos y elementos contaminantes. Por tanto, en los reportes de las instancias ambientales y Autoridades Ambientales Competentes tampoco se evidencia este tratamiento y análisis.

Pero lo más preocupante es que las autoridades no mencionan en sus discursos el cumplimiento el principio de Garantía de Restauración de la Madre Tierra, de la Ley Marco de la Madre Tierra 300, que versa: “El Estado Plurinacional de Bolivia y cualquier persona individual, colectiva o comunitaria que ocasione daños de forma accidental o planificada sobre los componentes, zonas y sistemas de ‘vida de la Madre Tierra, esta obligada a realizar una integral y efectiva restauración, rehabilitación de la funcionalidad de los mismos, de manera que se aproxime a las condiciones pre existentes del daño, independientemente de las otras responsabilidades que puedan determinarse. En ese sentido, es menester que se garantice dicha restauración y rehabilitación; acciones que incluyan no solo el retiro de colas esparcidas, que dicho se ha de paso tiene que ser de tonelaje similar a las vertidas; sino también, de ser necesario, recuperación de cursos de agua, suelos y las que correspondan.

También llama la atención el número de muestras tomadas. Se tomaron  7 muestras de agua y 4 de sedimentos en un recorrido de 32 kilómetros; pero se desconoce los criterios seleccionados  para solo tomar cuatro muestras de sedimentos en una longitud tan extensa; considerando, además, que las colas o relaves son considerados como fluidos no newtoneanos, donde aparecen fenómenos de segregación y existe precipitación y separación sólido líquido en diferentes puntos del trayecto, debido principalmente, a que la viscosidad no es constante en estos fluidos y que se requiere adicionalmente determinar la morfología del lecho de los causes o ríos.

Es importante destacar, también, que las colas tienen una alta carga contaminante, con minerales no recuperados por la tecnología empleada; restos de reactivos, como el cianuro, xantatos, sulfato de cobre, entre otros como contaminantes críticos. Pero los más preocupante son los metales pesados, que, en un lenguaje más coloquial, son elementos químicos pesados, considerados tóxicos, por ende, son unos enemigos invisibles, que pueden permanecer por bastante tiempo en el ambiente. Y a partir de los resultados emanados por el Viceministro de Medio Ambiente, Biodiversidad, Cambios Climáticos y Desarrollo Forestal, se ha determinado que las aguas afectadas en cercanías al incidente son ácidas; lo cual debela que existen metales pesados en disolución; pero lo que más sorprende es que el viceministro muestra un estudio de contaminación de aguas basado solo en un parámetro, que en este caso es el pH, siendo que la misma legislación ambiental boliviana, a través de su Reglamento  en Materia de Contaminación Hídrica en su ANEXO 1, determina que son varios los parámetros para establecer la calidad de los cuerpos de agua. De la misma manera, la Autoridad Ambiental Competente Nacional tampoco ha considerado en sus resultados al cianuro como parámetro de análisis, aunque por oxidación o hidrólisis es fácilmente degradado; ello a pesar de que el cianuro es utilizado en labores de beneficio de minerales en la Operación minera del Ingenio de FEDECOMIN.

Por todo lo expuesto, precedentemente, es imperante y urgente la realización de esta restauración y recuperación ambiental efectiva de las áreas afectadas antes de que comiencen las épocas de lluvias, que pueden ocurrir más pronto de lo habitual por los efectos del cambio climático (las lluvias se pueden adelantar). Lo que provocará eventos precipitación, escorrentía, erosión y arrastre de sedimentos en los tributarios del rio Pilcomayo, y si no se toman acciones pertinentes y urgentes, el panorama de la afectación puede intensificarse dramáticamente.

Esta problemática muestra que las acciones de las Autoridades están orientadas a apagar el fuego después de que el incendio ya ha sido sofocado; es decir, después que los ríos ya han sido afectados, contaminados y dañados. Esto devela, una problemática ambiental estructural de la minería en Bolivia, y en particular en Potosí, ya que existe conformidad en las acciones de gestión ambiental orientadas solamente a mitigar impactos, escasamente a establecer medidas de prevención en las tecnologías empleadas. Adicionalmente, este colapso del dique de colas refleja, una total falta de aplicación del principio precautorio de la ley 300 (Marco de la Madre Tierra para Vivir Bien); pues muchos de los pequeños productores, mineros y cooperativas mineras realizan estas acciones con la inacción de las entidades competentes del Estado Plurinacional de Bolivia.  Es altamente probable que a la hora de aprobar este apartado en la Ley 300, pudo haber existido injerencia y presión del sistema Cooperativo Minero en Bolivia.

En este mismo orden de ideas, si hablamos de prevención en las políticas ambientales relacionadas a la minería, los Gobiernos Autónomos Municipales en el marco de sus competencias y atribuciones, deberían elaborar un plan de Ordenamiento Territorial, donde se evalúen las características de vulnerabilidad de los sitios más aptos donde se pretenden emplazar las actividades mineras, y emplazarse en los lugares menos vulnerables a la contaminación ambiental; debiendo considerarse la vulnerabilidad de los acuíferos, ubicación topográfica, cercanía a cuerpos de agua, etc.; Y no como sucede actualmente, donde las operaciones de  ingenios mineros se emplazan dónde pueden, compran el terreno sin determinar o considerar previamente si éstas áreas son aptas para su emplazamiento. Tampoco existe el control previo por parte de los Gobiernos Municipales; estos últimos, a lo sumo, realizan efímeras acciones de “control y vigilancia”. Una vez estos ingenios ya se han emplazados simplemente se “adecúan” a partir de las licencias ambientales emitidas por las Autoridades Ambientales Competentes, adecuación que responde más a los intereses de los operadores, muchas veces, en desmedro del Medio Ambiente.

Las operaciones mineras actuales, particularmente en muchas cooperativas mineras, demuestran una total falta de compromiso hacia el cuidado del medio ambiente, como el caso del colapso de su dique, que demuestra la insostenibilidad de las tecnologías empleadas, falta de seguimiento y control efectivo por parte de las instancias ambientales de los Gobiernos Municipales, y Autoridad Ambiental Competente Departamental, con políticas altamente permisibles.

También se muestra que, un desastre ambiental de esta envergadura requiere acciones normadas de restauración y recuperación de sitios afectados; lo que en definitiva significa inversión económica por parte del operador minero y que con seguridad no ha presupuestado en su planificación. Clara muestra que el tema ambiental para estas operaciones mineras es intrascendente, lo cual se refleja en una pobre gestión ambiental y técnica

El incidente del Dique de Colas de FEDECOMIN, es sola la punta del Iceberg en la problemática ambiental relacionada a la actividad minera el Potosí, que desde hace más de 500 años es una zona de sacrificio ambiental, donde se prioriza el capital económico antes que la naturaleza. Donde se evidencia emplazamientos de operaciones mineras de beneficio de minerales, comúnmente llamados Ingenios Mineros, sin previos estudios de vulnerabilidad a la afectación de las áreas donde se emplazarán las operaciones mineras de este tipo. Esto ocurre tanto en el Municipio de Yocalla (donde ocurrió el hecho), como en el Municipio de Potosí, donde las actividades de este tipo se concentran dentro de la mancha urbana y en un distrito municipal Rural como es el Distrito 16 Concepción, donde en otrora, incluso, existían bojedales (humedales altoandinos).

Pero esta problemática no acaba ahí, considerando las reservas probables y probadas de minerales del Departamento de Potosí; existe, aún, muchos minerales por explotar con la insostenibilidad ambiental a cuestas. Por lo que, se hace imprescindible una urgente necesidad de aplicación de políticas y tecnologías limpias en la minería en Potosí, que apunten al desarrollo sostenible, como corresponsabilidad de los operadores mineros. Al Estado, en sus diferentes niveles y la sociedad civil como defensores de la naturaleza en el marco del acuerdo de Escazú, que enmarca y prioriza las dinámicas de presión social sobre el extractivismo.

La academia (universidades, institutos, etc.) también tendrá que tomar un rol protagónico en la solución de esta problemática; pues estas tecnologías nuevas y limpias, tendrían que enmarcarse en los ejes de investigación científica y tecnológica de las universidades del sistema boliviano, que puedan garantizar la estabilidad de los residuos minero metalúrgico y reducir al mínimo los procesos de licuefacción de las colas (factor causal del colapso del dique de colas de FEDECOMIN)

También es urgente cumplir y hacer cumplir lo que se pregona en la agenda 2030 del país, la Ley Marco De La Medre Tierra, Para Vivir Bien, que plantea un desarrollo integral en armonía con la Madre Tierra.  Cuestionar y cambiar los marcos regulatorios que tienden solamente a controlar, y no a prevenir. Es mejor prevenir la contaminación que restaurar, luego, medios contaminados.

Además, es importante el rol de la sociedad civil para exigir que, dentro de las categorías de minería ilegal, se incluya el cumplimiento tácito de todos los mecanismos y regulaciones para la obtención de licencias ambientales, priorizando la implementación de medidas de prevención antes que las medidas de mitigación.

Es urgente que, las poblaciones afectadas, se articulen y realicen un control social efectivo a estas operaciones mineras, formación de defensores de derechos de la madre tierra en Potosí, donde sus acciones de defensa estén salvaguardadas y libres de represalias, censuras y persecuciones por intereses sectarios y grupos de poder.

A partir de problemática debe trabajarse una política pública, con una profunda toma de conciencia de la sociedad y las instituciones del estado, en sus diferentes niveles y luego pasar a la ejecución y posterior evaluación. Las prioridades deberían centrarse en las políticas de desarrollo. Aboliendo el beneficio de algunos a costa de la afectación a muchos.

Es necesario exigir a FEDECOMIN, que asuma los costos de la restauración y recuperación de las áreas afectadas. Además, es necesario que esta información se difunda públicamente, para que la población comprenda y palpe la envergadura de la problemática. La descontaminación es urgente, pues al igual que una intoxicación humana, se requiere atención inmediata, ética, profesional y justa.

Por último, es urgente que la temática de la Gestión ambiental Minera Sostenible, sea priorizada como “agenda país”; generando, a la par, una cultura ciudadana de reivindicación de la salud del medio ambiente y la autogestión del territorio como derechos fundamentales de la sociedad. Es menester articular a los defensores de la naturaleza. Que la sociedad en su conjunto se apropie del valor de la naturaleza; de lo contrario Potosí seguirá siendo una zona de sacrificio perpetuada por sus propios hijos e hijas, una tóxica dependencia de una economía contaminada por los desastres ambientales de la minería.

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EL CASO DE PLÁCIDA ISLA, VÍCTIMA DEL SUCESO TRÁGICO EN LA ASAMBLEA ESTUDIANTIL DEL 14 DE JUNIO DEL 2022 EN LA UATF

Por: Mauricio Gonzalo Almanza Condori (Estudiante de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la UPDS – Tarija, Bolivia)

Placida Isla Cayo, la última afectada del altercado de la Asamblea estudiantil de la Universidad Autónoma Tomas Frías del 9 de mayo, a pesar de resistir 37 días lamentablemente perdió la vida, el 14 de junio de 2022 en el Seguro Social Universitario de Potosí (SSU).

Según el doctor Antonio Llanos-Terapista del SSU, fue quien la atendió en terapia intensiva, declaró que al momento de ingresar la paciente Placida Isla Cayo tenía dificultad respiratoria, trastornos neurológicos puesto que tenía un accidente cerebro vascular hemorrágico (ACVH), ocurre cuando un vaso sanguíneo en el cerebro gotea o se rompe.

La Srta. Placida fue intubada y operada de la clavícula, del cráneo y se le brindo recuperación. Las secuelas que Placida tuvo en post operatorio fueron dificultad en la movilidad del lado izquierdo, que se da por daño localizado en el lado derecho del cerebro (hemiparesia), también padecía de una trombosis venosa profunda de la pierna izquierda (Coágulo de sangre en una vena profunda, generalmente en las piernas), posteriormente mostro mejoría ya que pudo salir de respirador de forma espontánea y por eso se la paso a sala de cirugía.

Según testimonio de Sara Núñez, enfermera del SSU que atendió a Placida en sala de cirugía, indico que fue externada a sala porque ya estaba estable. La paciente no podía valerse por sí misma ya que estaba con técnicas invasivas como la sonda (Es un procedimiento quirúrgico para crear una abertura a través del cuello dentro de la tráquea, se coloca una sonda a través de esta abertura para suministrar una vía respiratoria y retirar secreciones de los pulmones) y fisioterapia, con todo eso la paciente mostraba mejoría, por eso se le dio alta médica solo con tratamiento vía oral, pero a los días volvió a ingresar a salas de medicina interna, porque era una paciente post quirúrgica tardía y por la trombosis venosa que presentaba, por esa razón se la derivo a Sucre.

Por su parte la familia de Placida reveló que en Sucre le estuvo haciendo seguimiento un otorrino; aparte del problema de trombosis que tenía, sin embargo, tuvo que volver   al SSU, en ese proceso intervinieron autoridades de la Defensoría del Pueblo, regional Potosí, la Lic. Bilma Martinez, con autoridades de la Universidad, para poder establecer como se cubrirían los gastos médicos, siendo las llamadas a esto las instituciones que estuvieron directamente vinculas con los hechos luctuosos; lamentablemente en ese proceso, Placida fallece el 14 de junio.

¿Cómo funcionan los seguros?

Jorge Walter Daza, jefe médico del SSU explico que de acuerdo al código seguridad social (CSS) ley 924 cubre toda enfermedad desencadenante como ser infecciones, fracturas, repercusiones en la salud por orden genético y todo lo que compromete la salud, sin que medie un tercero, ya se adecua como riesgo extraordinario que no cubre a nivel nacional en ningún tipo de orden de seguridad social como las intoxicaciones, tentativas de suicidio, etilismo, accidente de tránsito, accidentes de deportivos y disturbios que fue el caso de la Srta. Placida.

El altercado de 9 de mayo de 2022 en la asamblea estudiantil de la Universidad Pública  de la ciudad de Potosí fue un evento causado por una granada de humo, lo cual lo vuelve un caso extraordinario y como tal se tiene que cancelar un monto extra a lo que se da por año por el seguro de los estudiantes. La familia Isla no contaba con recursos económicos para cubrir los gastos, por lo cual se aferraba a que el seguro debía correr con todos los gastos, lo cual no se podía por lo antes mencionado.

El Dr. Antonio Llanos explico que lunes 13 de junio fue llamado por el caso de Placida Isla que estaba con mayor estenosis y dificultad respiratoria por lo cual se la volvió a internar en terapia intensiva a media noche, la tuvieron que entubar porque la dificultad respiratoria era severa y pese a eso se tornó insuficiente y lamentablemente falleció el 14 de junio.

En ese momento se pudo aclarar que no fue la estenosis, porque al poner el tubo respiratorio se forma un pasaje seguro para poder respirar, ya que eso no funcionó, el motivo de su fallecimiento súbito fue por trombosis.

La familia por ese motivo fue que pidió que se derivara al forense, generalmente no se acude a la autopsia en estos casos de hospital, gracias al pedido de la familia se realizó. No se tiene un informe final de la autopsia, pero los resultados extraoficiales serian que se encontraron coágulos en el pulmón, en la pierna y en el corazón.

Esta no es la primera vez que el seguro de una persona en estado crítico no cubre con todos los gastos y no será la última, casos anteriores donde el dinero no estaba a la mano los mismos familiares hacían hasta lo imposible para poder llegar al pago, y si bien es un poco inhumano priorizar el dinero a la vida de una persona esta es la manera en la que se mueve no solo el país, si no todo el mundo y no nos queda más que adecuarnos por más cuestionables que sean. La falta de dinero es la raíz de todo mal (Mark Twain).